| La fiebre botonosa mediterránea es una zoonosis muy frecuente en nuestro medio (en general en cualquier zona al sur del paralelo 45) en la época de primavera e inicio del verano. La transmite la picadura de la garrapata Rhipicephalus sanguineus y es causada por la Rickettsia Conorii.
Tras un periodo de incubación de unos 7 días tras la picadura, se produce un cuadro febril, con temperaturas de hasta 39ºC, escalofríos y quebrantamiento general. Se acompaña de un rash cutáneo característico de tipo maculopapular eritematoso (Imágenes 1 y 2) con afectación de palmas y plantas, generalizado con afectación de tronco y extremidades. El punto de inoculación suele mostrar una escara necrótica rodeada de un halo eritematoso. Se le conoce como “tache noire” o mancha negra y se localiza en el cuero cabelludo, ingles o axilas (Imágenes 3 y 4). En ocasiones todavía es possible hallar la garrapata insertada en la piel.
Sin tratamiento el cuadro febril dura unos 9 días, tras los que suele resolverse espontáneamente, aunque puede ocasionar una enfermedad mortal en alcohólicos, inmunodeprimidos y diabéticos.
El diagnóstico es clínico y puede confirmarse (sin demorar el tratamiento) mediante serología. Para el tratamiento se usa la Doxiciclina durante 5 días. Para los residentes de puertas, es muy fácil que pase alguno de estos pacientes en las fechas próximas.
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Autor:
Juan Ignacio
Pérez Calvo
Servicio de Medicina Interna
Hospital Clínico Universitario
Zaragoza
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