| La nefropatía ateroembólica es consecuencia de la embolización de las arterias glomerulares por cristales de colesterol. La ateroembolia renal forma parte del espectro clínico de un cuadro clínico más amplio, en el que se producen embolias de cristales de colesterol en capilares de distintos órganos de la economía. Los factores predisponentes más conocidos son los secundarios a la manipulación de la aorta por intervenciones o cateterismo; también puede producirse tras la administración de fármacos anticoagulantes o fibrinolíticos e incluso espontáneamente.
La incidencia del cuadro se conoce mal, probablemente está alrededor del 2%. Las manifestaciones clínicas son la lívedo reticular (o piel marmórea), el dolor abdominal, la diarrea, hemorragia digestiva, pancreatitis, isquemia de la vesícula biliar, microembolismo retiniano (placas de Hollenhorst, ver el apartado de “Imágenes en serie” de imagenmed http://www.imagenmed.com/especiales/ie6/ret03.html) e insuficiencia renal aguda o subaguda.
Su tratamiento es el de la insuficiencia renal. Se presenta el caso de un varón con insuficiencia renal, lívedo reticular y embolia retiniana después de la implantación de un stent carotídeo.
Imagen 1: microembolias de cristales de colesterol (flechas) en capilares musculares
Imagen 2: embolias digitales, a modo de hemorragias ungueales en llama
Imagen 3: lívedo reticular en la planta del pie
Autores:
Dr. Francisco Pérez Jiménez
Dr. Rafael Ángel Fernández de la Puebla
Servicio de Medicina Interna
Hospital Reina Sofía Córdoba España
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