| El hipernefroma supone el 85% de los tumores malignos primarios del riñón. Constituye el 2% de las neoplasias malignas y su incidencia es creciente, quizás por la mejoría en los métodos diagnósticos. Es algo más frecuente en varones.
La presentación clínica puede ser asintomática, descubriéndose el tumor accidentalmente, en un examen realizado por otros motivos; cuando hay síntomas, consisten en hematuria, masa abdominal, dolor y pérdida de peso. Otras manifestaciones relativamente comunes son la fiebre, las varices escrotales y los síntomas paraneoplásicos como la anemia, elevación de fosfatasa alcalina (síndrome de Stauffer), hipercalcemia, caquexia, policitemia, amiloidosis, trombocitosis, etc.
Dada la limitación para el diagnóstico diferencial de las masas renales que las técnicas de imagen poseen, se recomienda, con carácter general, la resección de todas las lesiones renales de naturaleza no quística. No obstante lo anterior, debe recordarse que aunque frecuentemente hay hemorragias necrosis, calcificación y quistificación cuyo resultado es un aspecto macroscópico muy variable lo cual es característico de estas neoplasias, en ocasiones la degeneración quística es tan intensa que solo quedan pequeños nódulos tumorales remanentes y sólo se puede hacer diagnóstico de hipernefroma cuando se estudia microscópicamente. Es decir, en ocasiones alguna lesión quística también puede ser un hipernefroma quistificado. No debe tampoco confiarse en el tamaño de las masas renales como criterio de benignidad. Tampoco se recomienda el despistaje sistemático del adenocarcinoma renal en la población general, pero si en grupos de riesgo. Se consideran como tales a algunos trastornos genéticos predisponentes como la enfermedad de Von Hippel-Lindau y los pacientes con enfermedad renal terminal sometidos a diálisis durante al menos 3 a 5 años.
En la imagen 1 se aprecia un hipernefroma renal unifocal, mientras que en la imagen 2 es de carácter multifocal.
En la base de datos de imágenes hay distintas imágenes de TC de casos de hipernefroma.
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AUTORES
Tomás Castiella Muruzábal
Servicio de Anatomía Patológica
Juan I Pérez Calvo
Servicio de Medicina Interna
Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”
Zaragoza
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