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Paludismo: una parasitosis emergente [Noviembre 2004]

INFORMACION

Debe sospecharse de paludismo o malaria en un paciente con fiebre de cualquier patrón con o sin otros síntomas en un individuo que haya estado en una zona palúdica en los últimos 6 meses. A pesar de que este haya tomado una correcta quimioprofilaxis ya que esta no es siempre eficaz, y no debe hacer descartar el diagnóstico a priori.
Es fundamental, pues, averiguar si el paciente ha viajado al extranjero (África, América Central y del Sur, Asia u Oceanía), a que zona exactamente, y cuándo. Si la sospecha clínica permanece tras profundizar en la anamnesis, debe realizarse el diagnóstico parasitológico, pues el tratamiento depende de la especie de Plasmodium, entre otros factores (prevalecía de resistencias a fármacos en la zona de adquisición, presentación clínica, edad...). El diagnóstico se basa fundamentalmente en el examen microscópico de sangre periférica (extensión en capa fina, gota gruesa teñidas con Giemsa), hoy en día se también usan de técnicas de fluorescencia, inmunocromatografia y PCR para el diagnostico del paludismo. Además en pacientes no residentes en zonas endémicas la serología puede ser útil, pero en los países endémicos tiene poco valor diagnóstico por la alta tasa de anticuerpos en la población local.
La gota gruesa tiene la ventaja de concentrar los parásitos aumentando la sensibilidad del diagnóstico pero es en la extensión en capa fina donde mejor se identifican las cuatro especies que pueden afectar al hombre: P.falciparum, P.malariae, P.vivax y P.ovale.
Los criterios más importantes para el diagnostico en extensión en capa fina de sangre periférica son:

P.falciparum
P.malariae
P.vivax
P.ovale
Ausencia de trozofoítos maduros y esquizontes. Eritrocitos de tamaño normal parasitados con uno o más trofozoítos inmaduros en forma de anillo color azul pálido con uno o dos puntos de cromatina de color rojo y gametocitos en forma de banana.
Eritrocitos parasitados de tamaño normal o más pequeños con trofozoítos en ¨banda¨ (también los hay con forma de anillo), esquizontes en forma de roseta con 6-12 merozoítos y gametocitos redondeados.
Eritrocitos parasitados agrandados con granulaciones de Schüffner y trofozoítos en forma de anillo grande o ameboide con un gran punto de cromatina, esquizontes con 12-24 merozoítos y gametocitos redondeados Eritrocitos parasitados agrandados, normales o ovalados con punteado de James, trofozoítos similares a P.vivax, esquizontes con 8-12 merozoítos y gametocitos redondeados.

 

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Autor:

Juan Sahagún
Servicio de Microbiología
Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”
Zaragoza
e-mail: astridjuan@yahoo.es

 

Noviembre 2004

 

 


 
 
Ultima actualización 27 febrero 2005