| Las enfermedades
parasitarias que causan enfermedad en el hombre
son producidas por Protozoos y Helmintos. Los
protozoos son organismos eucariotas unicelulares.
Los Helmintos son gusanos multicelulares y se
dividen en gusanos redondos (nematodos), tenias
(cestodos) y duelas (trematodos).
La Equinococosis o enfermedad hidatídica
está causada por el estado larvario o quístico
de un gusano de tipo cestodo. Se han identificado
cuatro especies del parásito: Echinococcus
granulosus (con mucho el más frecuente),
E.obligarthrus, E. Patagonicus y E. Multilocularis.
El huésped definitivo es el perro y otros
carnívoros. El estadio intermedio o quístico
habitualmente afecta a ovejas y vacas, pero el
hombre y otros mamíferos pueden ser infectados
por contacto con heces de perro e ingestión
de los huevos contenidos en ellas y convertirse
en huésped intermediario. Muchas de las
larvas son destruidas pero otras se enquistan
y crecen.
Las localizaciones más frecuente de los
quistes hidatídicos son el hígado
(dos tercios de los pacientes), pulmón,
peritoneo, pero pueden darse en muchas localizaciones,
incluyendo bazo, hueso, partes blandas, corazón
etc...
Cuando el quiste hidatídico es viable,
los tests de piel y fijación de complemento
son frecuentemente positivos y es habitual la
eosinofilia. La muerte del parásito lleva
al colapso del quiste, necrosis de la pared y
calcificación.
El diagnóstico de laboratorio puede hacerse
por serología hidatídica y confirmarse
o establecerse por ultrasonidos o tomografia computarizada.
En la equinococosis hepática es frecuente
la comunicación del quiste hidatídico
con el tracto biliar y la sobreinfección.
La rotura de quistes en la cavidad peritoneal
puede producir una reacción anafiláctica
fatal o formación de numerosos granulomas
y quistes múltiples. En la equinococosis
pulmonar puede darse la comunicación del
quiste con el árbol bronquial y dar lugar
a la expulsión de vesículas hidatídicas
por la boca en forma de vómica.
Macroscópicamente los quistes hidatídicos
son solitarios en alrededor de dos tercios de
los casos, con un tamaño del quiste de
1 a 7 cm. (Fig.1). Los quistes viables están
llenos de líquido claro transparente que
contiene vesículas hijas con escolex en
su interior que pueden llegar a verse como una
arenilla en el líquido hidatídico.
Microscópicamente los quistes muestran
una capa externa quitinosa laminada, anucleada
muy característica, y una capa interna
nucleada o capa germinativa. Inicialmente los
quistes hijos aparecen como pequeñas proyecciones
de la capa germinativa que se transforman en vesículas
(Fig. 2) con el escolex del gusano en su interior
(Fig.3). El quiste hidatídico puede estar
rodeado por un tejido de granulación o
una capa fibrosa (llamada periquística)
que representan la reacción inflamatoria
del huésped. La capa fibrosa puede calcificarse.
El parénquima próximo muestra a
menudo signos de atrofia por compresión
e infiltrados inflamatorios crónicos con
presencia de abundantes eosinófilos.
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Autor:
Tomás Castiella Muruzábal
Servicio de Anatomía Patológica
Hospital Clínico Universitario “Lozano
Blesa”
Zaragoza
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