Es una prueba
de diagnóstico serológico que tiene
dos variedades principales: a) Inmunofluorescencia
directa (IF) aplicada fundamentalmente a la detección
de antígenos en una muestra clínica
y b) Inmunofluorescencia indirecta (IFI) aplicada
a la detección de anticuerpos específicos
en el suero del paciente frente a un determinado
antígeno o a la detección de un
antígeno en una muestra clínica.
- Inmunofluorescencia directa: sobre un porta
depositamos una muestra en la que buscamos la
presencia de un determinado antígeno. Añadimos
un suero específico del antígeno
problema marcado con isotiocinato de fluoresceína
(conjugado). Si el antígeno problema se
encuentra presente en la muestra, se une el conjugado.
En caso contrario el conjugado se elimina con
un lavado del porta.
- Inmunofluorescencia indirecta: sobre un porta
que lleva pegado un antígeno conocido,
añadimos el suero problema. Si éste
contiene anticuerpos específicos, se unen
al antígeno. Los anticuerpos del suero
no específicos del antígeno del
porta se eliminan mediante un lavado. Posteriormente
se añade un suero anti-inmunoglobulina
humana marcada con isotiocianato de fluoresceína
(conjugado). El conjugado se une a los anticuerpos
específicos o se elimina mediante lavado
había anticuerpos específicos en
el suero.
La lectura de ambas modalidades de IF se hace
con un microscopio de fluorescencia cuya luz excita
al isotiocianato de fluoresceína haciendo
que emita luz fluorescente de color verde. La
observación de luz verde fluorescente “tiñendo”
un objeto del porta indica la presencia del antígeno
en la muestra o de anticuerpos específicos
en el suero, según el caso.
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